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En vídeo: el "viejo" riesgo de Mourinho: la historia de dos celebraciones separadas por 20 años …

Cuando José Mourinho decide arriesgar el cartílago de su rodilla y dejarse caer sobre ella en el corazón del Camp Nou, ten por seguro que algo trascendental ha ocurrido. Lo hizo hace veinte años para celebrar un gol de Drogba, y volvió a repetirlo en el último Clásico. Dos imágenes separadas por dos décadas, pero que portan el mismo mensaje de desafío.

Uno de los gestos más célebres del técnico portugués ha regresado al primer plano, en una imagen que trajo a la memoria recuerdos de la Liga de Campeones. José Mourinho cayó de rodillas en el estadio Camp Nou para celebrar, exactamente como lo hizo en el año 2006, demostrando que su relación con este estadio sigue tan encendida como entonces.

La historia se remonta al 31 de octubre de 2006, en un partido de altos vuelos de la fase de grupos de la Liga de Campeones de Europa entre el Barcelona y el Chelsea, cuando la guerra futbolística entre Mourinho y el Barça estaba en su apogeo.

Aquella noche loca terminó con empate a 2 tras un guion dramático. Deco, actual director deportivo del Barcelona y que fue uno de los hombres fieles de Mourinho en el Oporto campeón de Europa, abrió el marcador para el Barça.

Frank Lampard igualó el resultado, luego Eidur Gudjohnsen volvió a adelantar al Barcelona, y cuando todos pensaban que la victoria era catalana, apareció el tigre marfileño Didier Drogba en el tiempo de descuento para robar el empate.

El Chelsea era entonces una máquina futbolística aterradora, generó más ocasiones que el Barcelona pertrechado con Messi y Ronaldinho, campeón de Europa en aquel momento bajo el mando de Frank Rijkaard, quien estuvo presente en el palco presidencial del Camp Nou anteayer, que todavía no se había convertido en el escenario musical de Spotify.

Y en una curiosa paradoja que se repite hoy con Courtois, el Chelsea se vio privado entonces de su legendario portero Petr Cech por una fractura de cráneo que estuvo a punto de acabar con su carrera, siendo sustituido por el portugués Hilário, en un equipo que contaba con una pléyade de estrellas: Drogba, Robben, Lampard, Ballack y otros.

La rodilla inolvidable

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Tras el gol de Drogba, Mourinho estalló: criticó el arbitraje antes del partido y luego celebró el gol del empate con su célebre deslizamiento de rodillas en el Camp Nou, un gesto que se convirtió en un icono en la historia de la Liga de Campeones.

Y tras casi 20 años exactos, el pasado 25 de octubre, el técnico portugués volvió a arrodillarse de nuevo en el mismo estadio, en la imagen del último Clásico.

Pero esta vez añadió un nuevo toque: sacó la lengua al estilo de la leyenda del rock Mick Jagger, como si todo en el Camp Nou fuera música dulce para sus oídos, como si fuera el Spotify del estadio tocando su melodía favorita: provocar la polémica y encender las gradas.

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