En el momento en el que el Barcelona, dirigido por el alemán Hansi Flick, recogía los frutos de su fe absoluta en su estilo ofensivo, coronándose con dos títulos consecutivos de LaLiga y con la Supercopa y la Copa del Rey con todo merecimiento, empezó a aparecer una factura muy cara por este entusiasmo incondicional.
Desde la llegada de Flick, el gol más repetido en la portería del conjunto catalán ante los equipos de élite llega con un patrón memorizado de principio a fin, que aprovecha con excesiva habilidad el adelantamiento permanente y exagerado de la línea defensiva del Barcelona.
Y el Atlético de Madrid, que se prepara para enfrentarse al Barcelona dentro de 10 días en la cima de la lucha por el liderato de LaLiga, es el ejemplo más claro de un equipo que se ha aprendido la lección y la ha aplicado a la perfección.
Quien sigue la trayectoria del Barcelona bajo la dirección de Flick, y por último el Clásico ante el Real Madrid, observa que el equipo encaja goles letales en los minutos finales, incluso cuando va por delante en el marcador, y la receta del gol es casi siempre la misma que no cambia: un pase largo o un centro que rompe la línea defensiva adelantada para atacar el espacio a la espalda del lateral, seguido de una arrancada vertical y rápida del delantero en profundidad para finalizar la jugada.
Esta ecuación de alto riesgo, que Flick no ha sabido cómo equilibrar, ha dado sus frutos especialmente ante el Atlético de Madrid desde el año 2024, según lo que ha señalado "[Mundo Deportivo](https://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20261028/1004244198/gol-recibido-barca-responde-patron.html)".
La noche de Montjuïc: el comienzo
---------------------------------
En la jornada 18 de la temporada 2024-2025, en el estadio de Montjuïc, el partido era decisivo por el liderato. El resultado era de 1-1 hasta el minuto 96, un resultado que mantenía al Barcelona en lo más alto. Pero la insistencia de Flick en presionar para arrebatar la victoria abrió la puerta de par en par.
Diego Simeone aprovechó la osadía catalana, y Nahuel Molina se lanzó solo y sin marca por el carril derecho, enviando un centro raso al segundo palo que Íñigo Martínez y Pau Cubarsí fueron incapaces de interceptar, para que Alexander Sørloth la metiera de un solo toque en la portería de Iñaki Peña, acabando el año 2024 como líder.
La advertencia de Pedri que no se escuchó
-----------------------------------------
La escena se repitió el 25 de febrero de 2025 en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. El Barcelona iba por delante 4-2 en el minuto 75, y luego 4-3 en el minuto 93. La defensa del Barcelona se situaba literalmente en el centro del campo, un pase largo al extremo izquierdo dejó a Samuel Lino sin marca, que cedió con facilidad a un Sørloth que no perdona, marcando el empate a 4-4 ante Wojciech Szczęsny.
Después de aquella noche, Pedri lanzó una advertencia explícita: "Ya nos pasó en la Liga, y se vuelve a repetir ahora. Tenemos que tener cuidado, debemos aprender a mantener la posesión y a no presionar con nuestra línea defensiva de esta manera en los minutos finales".
Pero la advertencia cayó en saco roto; en la ida de las semifinales de la Copa del Rey de la temporada 2025-2026, el 13 de febrero de 2026, el Atlético aplastó al Barcelona con un contundente 4-0 en el Wanda Metropolitano, y el tercer y el cuarto gol llegaron con el mismo guion: centros desde las bandas y arrancadas en profundidad, con la firma de Ademola Lookman y Julián Álvarez.
Y la tragedia se repitió a nivel europeo en los cuartos de final de la Champions League de esa misma temporada, en el minuto 44 y con el resultado de 0-0, Álvarez le pasó un balón a Giuliano Simeone, que iba solo, provocó la expulsión de Cubarsí y marcó de falta directa.
Y en la segunda parte, con la defensa acercándose al portero Joan García, llegó el gol de Sørloth tras un centro de Matteo Ruggeri por la izquierda. En cuanto a la vuelta, y a pesar de que el Barcelona se adelantó 2-0 pronto, llegó el gol del Atlético que recortó distancias a 2-1 con un contraataque clásico en el minuto 30 que parecía como si fuera en el minuto 90: un centro de Marcos Llorente a Lookman.
El fenómeno no se limita al Atlético
------------------------------------
El Atlético es el más beneficiado, pero no el único, pues en la fase de grupos de la Champions League, el Barcelona empató 1-1 con el Paris Saint-Germain en Montjuïc en el minuto 90 antes de perder 2-1 con un gol del mismo patrón: defensa en el centro del campo, pase de Vitinha a Achraf Hakimi por la derecha, centro preciso para Gonçalo Ramos.
En cuanto al momento más doloroso, fue en la vuelta de las semifinales de la Champions League 2024-2025 ante el Inter de Milán; el Barcelona marca el gol de la clasificación para la final en el minuto 88, y luego en el minuto 93, mientras presiona para conseguir más, Marcus Thuram recibe el balón y se lo pasa a Denzel Dumfries, que supera a Gerard Martín, para cederlo a Acerbi, que marca el 3-3 y conduce al Inter a la final.
Flick siempre lo ha justificado con la falta de concentración o la pérdida de energía, como hizo tras el último Clásico, aferrándose a un estilo ofensivo incondicional, el mismo estilo que suavizaron otros entrenadores de la escuela del Barcelona como Pep Guardiola y Luis Enrique, activando zonas de seguridad y protocolos que contemplan los errores individuales.
Pero con Flick, la idea sigue siendo unidimensional, no contempla ningún contexto más allá del compromiso con el plan: atacar con una línea defensiva siempre adelantada, y por tanto su éxito depende por completo de la excelencia táctica y técnica absoluta de todos los jugadores y de que eviten cualquier error, algo imposible en el fútbol moderno.