La temporada pasada, el entrenador alemán Hansi Flick reconoció públicamente que el Barcelona necesitaba líderes capaces de asumir la responsabilidad en los momentos difíciles, y esta temporada Raphinha ha asumido gran parte de esa responsabilidad, además de lucir el brazalete de capitán.
Sin embargo, hay otro jugador que, aunque no porta el brazalete de capitán, se considera una de las voces más influyentes en el vestuario del Barcelona: Rodri, según informó el diario "[Marca](https://www.marca.com/futbol/barcelona/2026/10/29/rodri-capitan-brazalete.html)".
Pese a la llegada del centrocampista nacido en Madrid el pasado verano, su adaptación al club catalán fue rápida y su influencia pronto se hizo notar. Desde su primera aparición ante la afición, el jugador recibió un gran recibimiento en las gradas, mientras que adquirió una enorme ascendencia dentro del vestuario gracias a su personalidad y a su experiencia.
El último ejemplo de ello se produjo ayer miércoles, pues tras las dos últimas derrotas ante el Real Madrid y el Paris Saint-Germain, Rodri, junto con Raphinha y el resto de los capitanes del equipo, tomó la iniciativa de organizar una comida en grupo con el objetivo de reforzar el espíritu de equipo, un gesto que refleja el papel de liderazgo que desempeña el centrocampista.
El pasado verano parecía que el Barcelona tenía resuelta la posición del centro del campo. Sin embargo, cuando se presentó la oportunidad de fichar a Rodri, el club no dudó en estudiar el asunto, y la decisión se basó en dos motivos: en primer lugar, el conjunto catalán tuvo la oportunidad de incorporar a uno de los mejores centrocampistas del mundo; en segundo lugar, vieron en él a un jugador capaz de aportar experiencia, personalidad y liderazgo a un vestuario con muchos jugadores jóvenes.
La llegada del jugador madrileño supuso una apuesta que iba más allá de lo puramente futbolístico, pues su brillante trayectoria y su personalidad podían ser elementos fundamentales en un equipo joven que necesita un buen ejemplo en las duras y en las maduras. Y el internacional ha sabido desempeñar ese papel a la perfección.
En el plano social, desde el primer día de su llegada, y concretamente para disputar el partido del Trofeo Joan Gamper, la afición del estadio Camp Nou lo recibió con enorme entusiasmo. Además, es un jugador clave e imprescindible en el once titular del equipo de Flick.