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¿Salvador del Barcelona o su punto débil? Joan García ante la amarga verdad en la Champions…

En el Parque de los Príncipes ofreció su mejor partido con la camiseta del Barcelona y realizó 10 paradas decisivas, pero salió derrotado por cuatro goles. Esta es la paradoja que resume la trayectoria europea de Joan García con el conjunto blaugrana hasta ahora.

Un portero al que el club fichó para ser el muro de seguridad que devolviera la gloria de Ter Stegen de 2015, pero que se encuentra ante un desafío personal y colectivo complejo, un reto cuyo título es: ¿cómo mantener su portería a cero en la Liga de Campeones?

Joan García se prepara para regresar a la lista de la selección nacional tras recuperarse de la lesión que sufrió ante el Racing de Santander, pero antes de eso afronta un examen decisivo en el Viejo Continente.

Y según las cifras del diario español "[As](https://as.com/futbol/champions/joan-garcia-mini-desafio-champions-f202611-n/)", el joven guardameta ha disputado 12 partidos en la Liga de Campeones de Europa con la camiseta del Barcelona y no ha dejado su portería a cero en ninguno de ellos.

Solo esta temporada, su portería ha encajado goles ante el Feyenoord, el Galatasaray y el Paris Saint-Germain, y la temporada pasada recibió 3 goles ante el Newcastle, dos goles ante el Atlético de Madrid y un gol ante el Chelsea, el Eintracht de Fráncfort, el Slavia de Praga y el Copenhague.

El balance total es pesado: 20 goles en 12 partidos, 14 goles la temporada pasada y 6 goles al inicio de la actual, con una media de 1,66 goles por partido.

Y esta cifra no es solo una estadística individual del portero, sino el reflejo de una crisis defensiva colectiva que el Barcelona padece desde los cuartos de final de la temporada 2024-25, cuando el equipo no logró mantener su portería a cero en 18 partidos consecutivos en el torneo, el defecto letal que le privó de llegar lejos y le privó de finales con las que soñaba en Múnich y Budapest.

A pesar de ello, no se puede responsabilizar únicamente a García. En París fue, sin discusión, la estrella del equipo; sus diez paradas evitaron un resultado catastrófico, pero la derrota por 4-2 sigue siendo una herida en el historial de cualquier portero, sobre todo porque trajo de nuevo a la memoria algunas imágenes dolorosas de la temporada pasada ante el Atlético de Madrid.

Pese a su brillantez al detener el tiro libre de Julián Álvarez en el primer gol, los analistas consideran que podría haber leído mejor su trayectoria al ser el único lanzador, y lo mismo ocurre con el remate de cabeza de Sörloth en el segundo gol, un balón que habría sido capaz de resolver como hizo con el remate de cabeza de Ferran Torres en París.

Hoy, con el fichaje de Joan García, sobre el que todos coinciden en que es un movimiento acertado, se eleva el techo de las expectativas, pues lo que se le exige no es solo ser un buen portero, sino ser el portero que ofrezca las paradas decisivas que Ter Stegen no logró desde 2015, las paradas que devuelvan al Barcelona a los podios de la gloria europea.

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