Aquí tienes una versión más pulida, natural y con mejor ritmo narrativo, manteniendo el tono editorial: Aunque sigue siendo un gran admirador de Cristiano Ronaldo, Boateng admite que ver de cerca la capacidad de Messi lo llevó incluso a cuestionarse si el fútbol seguía siendo lo suyo. Así lo confesó a DAZN en 2020:
“Entrenar con Messi me dejó sin palabras. Siempre dije que Cristiano Ronaldo era el mejor del mundo, pero Messi es otra cosa. No es normal. Mientras entrenaba con él, por primera vez en mi carrera me sentí inadecuado. Hacía cosas increíbles. Me daban ganas de decir: ‘Se acabó, voy a dejar de jugar’”.
Sin embargo, no todo en Messi era positivo. Boateng también relató una faceta menos ejemplar del argentino en una entrevista con Rio Ferdinand Presents: “Entrábamos al vestuario y él estaba sentado con el teléfono, recibiendo un masaje. Dos minutos antes de salir, simplemente se levantaba, se abrochaba las botas y salía. En el calentamiento de un partido de Champions contra el Liverpool hicimos el reto del larguero y luego volvió a entrar. El entrenador dio las últimas indicaciones y Messi seguía en una videollamada. Treinta segundos antes de salir, se puso la chaqueta y… boom: gol, gol, gol”.
Boateng añadió que ese enfoque no siempre era positivo para los más jóvenes del plantel: “Eso es lo que hacían algunos jugadores jóvenes en el Barcelona, como Malcom o Dembélé: lo veían, no entrenaban, y luego en los partidos se lesionaban. Él es el único en el mundo que puede permitirse hacer eso”.