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¿Tiene tiempo Arbeloa de mejorar a Real Madrid en la recta final?

Santiago Bauzá

6 de feb, 2026, 11:16 ET

El exdefensor del club tiene la tarea de levantar un Real Madrid que recibió un golpe tras otro en enero.

La temporada 2025/26 está muy lejos de ser lo que Real Madrid esperaba. Tras el difícil último año de Carlo Ancelotti como entrenador, en el que vio cómo Barcelona ganaba todos los títulos locales y lo vencía en dos finales, con la llegada de Xabi Alonso y un gran número de incorporaciones se esperaba reducir considerablemente la ventaja que sacó el conjunto Culé en todos los frentes.

Si se observa la tabla de LaLiga, eso parece estar pasando: apenas un punto impide que los Blancos sean líderes. Pero en el Santiago Bernabéu, la realidad ofrece jugadores molestos, una crisis de lesiones tras otra, resultados muy incómodos en las copas, unos simpatizantes más impacientes que nunca y un equipo que en ningún momento del curso pudo carburar como se esperaba.

Álvaro Arbeloa, ante el desafío de transformar a Real Madrid en un contendiente para LaLiga y la Champions League en solo un mes. EFE/ J.J.Guillén

Esa realidad también muestra que Xabi Alonso ya no está en el banco de suplentes Merengue. Ya hace casi un mes que el vasco fue reemplazado por su amigo y excompañero en Real Madrid, Liverpool y la Selección Española, Álvaro Arbeloa, hasta entonces a cargo del Castilla. Y a pesar de que otros grandes en Europa que tomaron determinaciones parecidas, como Chelsea y Manchester United, vieron un cambio casi inmediato en sus resultados, rendimientos y por sobre todo ambientes, eso está lejos de ocurrir en Madrid.

En cada presentación como locales, los hinchas presentes se han acostumbrado a expresar su fastidio con el nivel y las dificultades que demuestra Real Madrid para superar a sus rivales, incluso si luego, como ocurrió el pasado fin de semana ante Rayo Vallecano, el equipo eventualmente se las ingenia para llevarse los tres puntos. Incluso la tensión ha llegado al punto en que el presidente Florentino Pérez, una figura intocable en los últimos 15 años, estuvo sujeto a inesperados cuestionamientos por la gestión de la temporada, particularmente por no dar suficiente tiempo al entrenador que comenzó la temporada.

Albacete y Benfica, dos golpes brutales

El peso que tiene Arbeloa para corregir el curso de una decepcionante 2025/26, entonces, es colosal. Y ese camino no pudo haber arrancado de peor manera que con la eliminación en la Copa del Rey a manos de Albacete.

Al llegar, el exdefensor se presentó a sí mismo como una alternativa totalmente opuesta a su predecesor. Le devolvió el estatus de intocable a jugadores como Jude Bellingham y Vinícius Júnior, que habían chocado públicamente con Alonso hasta el punto en que el brasileño se planteó no renovar en Madrid, reintegró al histórico preparador físico Antonio Pintus a su cuerpo técnico y alivianó la exigencia táctica en los entrenamientos característica de Alonso. Incluso en su discurso se manifestó esa distancia al sentenciar que quienes silbaban a los jugadores en el estadio no querían al club, cuando Xabi había dicho en el pasado que el público era "soberano".

Jugadores del Albacete celebran la eliminación al Real Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey AP

Pero cuando tuvo que llevar estos principios a la práctica por primera vez, Real Madrid se llevó un golpe peor que cualquiera que haya sufrido con su anterior técnico. Albacete, que deambula por la mitad de tabla de la segunda división española, ejecutó una hazaña a la altura de las de Alcorcón, Alcoyano y Toledo, y gracias a un gol en el tiempo de descuento, solo tres minutos después de que los Merengues hayan conseguido un empate in extremis, puso en jaque al nuevo entrenador de inmediato.

Los resultados desde entonces mejoraron, y hubo partidos que relajaron la tensión con rendimientos más acordes al plantel a disposición, como la goleada por 6-1 a Mónaco en Champions League o el 2-0 sobre Villarreal, entonces tercero en LaLiga. Y ese margen de un punto con Barcelona los mantiene a tiro de recuperar un campeonato que hace cuatro años que no consiguen.

En la máxima competencia europea, la situación también era favorable: de cara a la última fecha de la fase liga, Real Madrid tenía 15 puntos y una diferencia de gol de +11, con lo cual evitar una derrota sería suficiente para ahorrarse los playoffs. Pero en su lugar llegó la debacle, y José Mourinho, exentrenador del propio Arbeloa, se alzó con un 4-2 en el que el arquero Anatoliy Trubin convirtió el gol que mantuvo vivas a las Águilas. Tan dramático y emocionante para los portugueses como humillante para los madrileños.

¿Cómo puede revertir Arbeloa la situación?

Por si el nivel futbolístico no fuera suficiente, el equipo también arrastra una problemática de varios años: la gran cantidad de lesiones a lo largo de la temporada, puntualmente en la defensa, que impiden al técnico elegir el once que consideran más acorde. Éder Militao y Antonio Rüdiger, sus centrales más regulares, aún no pueden encontrar regularidad y recién se espera que regresen al equipo a finales de febrero, al igual que los laterales Ferland Mendy y Trent Alexander-Arnold, llegado al club al mismo tiempo que Xabi Alonso, justo antes del Mundial de Clubes. Durante varios tramos de la temporada, su predecesor tampoco pudo contar con Aurélien Tchouaméni o Federico Valverde, y recientemente se conoció la noticia de que Bellingham también tendrá para un mes de recuperación.

El propio Alonso contó con varios fichajes nuevos cuando arrancó la temporada, como los del inglés, Dean Huijsen, Álvaro Carreras y Franco Mastantuono. Los primeros tres, de hecho, representaron la primera vez que Real Madrid pagó cifras de traspaso por defensores desde 2019, cuando Mendy y Militao arribaron por cerca de 100 millones de euros. Aún así, no se resolvió una problemática clave como la creación en el mediocampo, a partir de la salida de Luka Modric. A pesar del interés por Martín Zubimendi, el jugador de Real Sociedad terminó en Arsenal, y luego en el mercado de enero, ya con Arbeloa, la Casa Blanca no incorporó a nadie por séptimo año consecutivo, a pesar de las necesidades evidentes.

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El exdefensor tiene apenas tres meses para reencauzar el trayecto de un club en sus horas más incómodas en mucho tiempo, y el calendario no le dará tregua. El sorteo de la Champions quiso arrojar un cruce de playoffs con nada menos que Benfica, el mismo equipo contra el que cerró su primera etapa, y una eliminación en una instancia anterior a los cuartos de final que alcanzó en 2025 sería catastrófica. En LaLiga le tocará recibir a Atlético de Madrid el próximo 22 de marzo, y el Clásico ante Barcelona llegará en la jornada 35, de modo que la importancia que toma para ese momento podría ser capital.

A pesar de las complicaciones, existe un antecedente que Arbeloa vivió en carne propia, y del cual se puede valer para aferrarse a la esperanza de revertir este presente. Real Madrid arrancó la temporada 2015/16, su última como jugador Merengue, con Rafa Benítez en el cargo. Su rigidez táctica y cruces con estrellas también forzaron a que Florentino Pérez lo despida en pleno curso, y eligió como reemplazante de corto plazo al entonces entrenador del Castilla, Zinedine Zidane. Lo que siguió fue uno de los períodos más exitosos de la historia de la institución, coronados con tres Champions Leagues consecutivas, algo que no ocurría hacía 60 años.

Zinedine Zidane ganó tres veces seguidas la Champions League con Real Madrid. Getty Images

Como contrapunto, el francés incluso pudo haber dejado la vara para los nombramientos internos tan alta que esa presión también yace sobre los hombros de Arbeloa. En sus épocas de futbolista podía funcionar como una segunda guitarra, encargado de hacer el trabajo sucio para que las leyendas como Modric, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema se luzcan. Como DT, no le queda otra opción que alcanzar la cima de esas expectativas. De lo contrario, en un club con las demandas del máximo campéon de España y Europa, no habrá paciencia alguna para tolerar un fracaso más.

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