A pesar de la potencia ofensiva del Bayern de Múnich, el equipo alemán deja grandes espacios detrás de su defensa adelantada, algo que el Real Madrid podría aprovechar con inteligencia. El estilo del Bayern, basado en una presión alta, ofrece a jugadores como Vinícius y Mbappé la oportunidad de lanzarse al contraataque por los espacios abiertos, un escenario ideal para un equipo que se basa en la velocidad y las transiciones.
El entrenador Álvaro Arbeloa es muy consciente de ello y podría plantear un plan basado en absorber la presión para luego golpear a los alemanes en profundidad, tal y como hizo ante el Manchester City en la ronda anterior.
Al fin y al cabo, el Real Madrid no necesita milagros, sino ser él mismo.
Es el rey de Europa, el equipo que no muere, el que siempre se levanta cuando todos creen que está acabado.
Y si el Bayern de Múnich cree que la partida está ganada, la historia dice que la versión más peligrosa del Real Madrid es aquella que se da por acabada.