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¿Qué tiene que ver el marroquí con Griezmann? El Bernabéu grita: «¿Quién ha robado el alma del…

En su artículo «El Real Madrid ya no es el Real Madrid», el periodista español Juan Ignacio Gayardo dibuja un panorama sombrío del club blanco. A su juicio, el equipo ha perdido parte de su identidad histórica de dominio y determinación.

En su texto, publicado en «Marca», asegura que la derrota ante el Girona no es un hecho aislado, sino el síntoma de una crisis que alcanza a la gestión deportiva y directiva, marcada por la falta de proyecto y las luchas de poder.

A su juicio, la constante necesidad de remontadas refleja una mala preparación y cierta relajación, y concluye que el club, antes capaz de hacer milagros con su voluntad de acero, ahora vive de los recuerdos de su antigua gloria.

El artículo concluía:

«Otro revés para el Real Madrid, esta vez ante el Girona, que ha convertido el ambiente del Santiago Bernabéu en una mezcla de ira, decepción y desconcierto».

La afición, acostumbrada al dominio, se pregunta por el bajón de rendimiento y la pérdida de identidad. Las miradas apuntan al palco, pero la directiva calla.

«La polémica no tardó en surgir. En plena inestabilidad técnica, los medios hablaron de la posible llegada de un nuevo director deportivo, extremo que el club desmintió de forma rotunda».

El club desmintió la noticia esgrimiendo sus seis Champions de la década, pero la crisis actual invita a cuestionar el modelo de gestión.

Al mismo tiempo, crecen los rumores sobre una dualidad de liderazgo entre el director general, José Ángel Sánchez, y el marroquí Anas Lagrairi, mano derecha del presidente Florentino Pérez.

Lagrarí no tiene cargo oficial, pero su influencia entre bastidores ha tensionado la relación con Sánchez y cuestiona la eficacia de este equilibrio directivo.

«La ambivalencia en la toma de decisiones, sumada al rendimiento irregular del equipo, preocupa sobre el futuro del Real Madrid en una temporada que parece acabar sin títulos. Tras la eliminación de la Copa del Rey y el bajón en la Liga, solo queda la Liga de Campeones como última esperanza para salvar la temporada, pero incluso esa esperanza parece arriesgada».

La constante dependencia de las remontadas, vista por algunos analistas como optimismo excesivo o actitud de quien no hace los deberes a tiempo, refleja que las gestas del pasado fueron excepciones, no reglas. los milagros que antes conseguía el club eran excepciones forjadas por el espíritu de equipo en momentos únicos».

Hoy el club está en una encrucijada: un pasado glorioso frente a un presente convulso sin visión ni equilibrio directivo. La afición pregunta, el estadio murmura, pero desde la tribuna solo llega el silencio.

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