El Real Madrid tropezó ayer viernes al empatar 1-1 ante el Girona, en la 31.ª jornada de la Liga española.
En el 88, Mbappé cayó en el área y el Madrid pidió penalti.
El árbitro Alborela Rojas ignoró las protestas y dejó seguir el juego.
«Mundo Deportivo» apuntó que el VAR, Trujillo Suárez, debió avisar para que se pitara penalti a favor del Madrid.
Según las fuentes del periódico, la responsabilidad recae principalmente en el VAR.
Añade que, pese a la política de mínima intervención de la CTA, el VAR debía avisar al colegiado y pedirle que revisara la acción ante un error claro.
Esta polémica se da una semana antes de la final de la Copa del Rey entre Atlético de Madrid y Real Sociedad, partido en el que Alberola Rojas es el principal candidato para arbitrar.
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