Para inculcar a Mbappé la importancia de defender desde delante, Luis Enrique citó a Michael Jordan: «Él agarraba a sus compañeros y defendía como un loco». Luego añadió: «Hay que dar ejemplo como persona y como jugador».
Parece que el técnico aplicó la misma receta con Dembélé, quien, ya como delantero titular, transformó al Barcelona en un equipo dominante que conquistó un histórico triplete en la 2024-25. Dembélé ganó su primer Balón de Oro, mientras que Mbappé terminó séptimo en la votación de 2025, tras olvidar las palabras de Luis Enrique al marcharse de París a Madrid.
Mbappé admitió en el podcastThe Bridge, durante el parón internacional de marzo, que no se esfuerza tanto como sus compañeros. «Soy un jugador que defiende menos que los demás y a veces eso es un problema. Lo hago poco, pero cuando lo hago noto que afecta al equipo. En el Real Madrid, cuando presiono, veo que los demás también lo hacen».
Esa actitud explica por qué nunca ha ganado el Balón de Oro ni la Liga de Campeones. En vez de esforzarse por mejorar, culpa a los demás. Parece pensar que, si sus compañeros corrieran el doble, su falta de implicación no importaría.
Pero su desmarque a banda, en vez de atacar el área como hacía Karim Benzema, evidencia que prefiere eludir responsabilidades.