Jürgen Klopp, exentrenador del Liverpool, rehusó comentar los rumores que le sitúan en el banquillo del Real Madrid.
El técnico alemán, una de las figuras más destacadas del fútbol europeo en la última década, analiza el Mundial de 2026 desde Estados Unidos y, en una entrevista con «La Gazzetta dello Sport», respondió de forma peculiar al ser preguntado por el Real Madrid.
Al ser consultado sobre si el club español había sido una opción para él, el alemán respondió con una risa y eludió el tema.
Y bromeó: «Al responder, todo lo anterior queda anulado».
Luego sentenció: «Ahí está José Mourinho… Eso está bien. Así que, sin comentarios».
Sin embargo, fue claro al hablar de Carlo Ancelotti y su experiencia al frente de Brasil.
Elogió a Ancelotti, a quien ve como el candidato ideal para organizar el talento de la Canarinha.
Añadió: «Si fuera brasileño y me preguntaran quién es el entrenador ideal para la selección, diría sin dudar: Carlo».
Para Klopp, la influencia de Ancelotti puede ser decisiva, pues Brasil tiene «un potencial enorme» que alguien debe potenciar.
«Les falta algo de disciplina táctica y no hay nadie mejor para ayudarlos; Carlo es fantástico; los brasileños tienen suerte», añadió.
El técnico alemán se mostró sorprendido por la igualdad en el Mundial: los equipos pequeños juegan con audacia y los grandes deben imponer su dominio desde el principio.
Destacó el deseo de imponerse, jugar y marcar, sin espacio para conjeturas. Eso sí, volvió a quejarse del exceso de partidos.
Insistió: «Para los grandes jugadores, hay demasiados partidos».
Aun así, admite que el torneo tiene un lado emocional difícil de ignorar: ver a países como Curazao, Cabo Verde o Haití competir en el Mundial le parece «maravilloso», aunque reconoce que no es el formato ideal para él.
Sobre las pausas para beber agua, uno de los temas más polémicos del torneo, Klopp defendió su utilidad en condiciones extremas, aunque criticó su duración.
En lo deportivo, ve a Alemania como favorita y destaca la evolución de Noruega y Japón.
Pero su comentario sobre el Real Madrid desató la polémica: al preguntarle por el banquillo madridista, el alemán sonrió, miró hacia otro lado y eludió la respuesta.