Inglaterra sufrió en la primera parte ante una Panamá replegada que frustró a los hombres de Tuchel. En el descanso, el mensaje fue claro: calma y perseverancia. Bellingham reconoció que no hubo pánico; bastaba subir un poco la intensidad.
«Lo estáis haciendo bien, seguid así», explicó el centrocampista. «Subid un poco el ritmo, nada del otro mundo. Sabíamos en qué nivel estábamos y a qué nivel queríamos llegar, y lo conseguimos en la segunda parte». El ajuste táctico funcionó: Inglaterra controló el ritmo y, al final, arrolló a su rival para llevarse los tres puntos.