En un momento en el que algunos círculos mediáticos intentan generar polémica en torno a la existencia de desavenencias entre el director técnico del Real Madrid, José Mourinho, y la directiva del conjunto blanco por el fracaso del fichaje de Rodri, lo cierto es que la relación entre ambas partes está marcada por una total sintonía y un pleno entendimiento desde el regreso del entrenador portugués al Santiago Bernabéu.
El diario español "As" señaló que el diálogo entre Mourinho y los responsables del club, encabezados por el director deportivo José Ángel Sánchez y su ayudante Juni Calafat, se ha mantenido franco y abierto desde la reunión decisiva celebrada a finales del pasado abril en el hotel Santo Mauro de Madrid, donde el presidente Florentino Pérez decidió que el regreso del entrenador portugués era la mejor opción para liderar el proyecto deportivo.
Mourinho trabaja en el Real Madrid según las condiciones que prefiere, ya que se le han otorgado amplias competencias en la elección de los jugadores y en la definición de las necesidades del equipo, sin imponer ninguna condición imposible a la directiva. Al contrario, compartió su visión técnica desde el principio en un ambiente marcado por el respeto mutuo y la plena confianza.
Durante las reuniones celebradas entre las tres partes se abordaron varios asuntos relacionados con posibles fichajes, que incluyeron nombres como Dumfries y Bernardo Silva, con su versatilidad, además de la posibilidad de reforzar el eje de la defensa y la medular, y la necesidad de añadir más velocidad a la línea de ataque, sin que esas conversaciones vivieran un solo momento de tensión.
El nombre del centrocampista español Rodri emergió durante esas conversaciones, especialmente tras su destacada actuación en el último Mundial, cuando todos comprendieron que podía ser una valiosa incorporación para el conjunto blanco. Sin embargo, el jugador acabó eligiendo la oferta del Barcelona, sin que se llegara a un acuerdo definitivo con él ni con su club, el Manchester City, con el que ni siquiera se produjeron negociaciones serias.
La junta directiva aceptó este desenlace, al igual que Mourinho, que no ha provocado ninguna crisis, como algunos intentan difundir, ya que el entrenador portugués es consciente de que aún quedan 3 semanas para el cierre del mercado de fichajes estival, y de que todos en la ciudad deportiva de Valdebebas están haciendo el máximo esfuerzo para construir un equipo fuerte capaz de competir por todos los títulos.
El propio Mourinho había propuesto durante la reunión del Santo Mauro, para convencer a la directiva de la necesidad de fichar a Bernardo Silva, que el jugador portugués era capaz de ocupar la posición de organizador de juego en la medular, algo que se ha confirmado dos meses después de aquella reunión, ya que el jugador se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del once del equipo.
El fracaso del fichaje de Rodri no significa que la puerta se haya cerrado definitivamente a la incorporación de un nuevo centrocampista, ya que el asunto seguirá abierto hasta el cierre del mercado de fichajes el próximo 31 de agosto, pero el entrenador y la directiva no están convencidos de que el mercado ofrezca actualmente un jugador con cualidades excepcionales que merezca una gran inversión.
El cuerpo técnico y la dirección deportiva continúan buscando y analizando con calma y plena confianza, con el firme convencimiento de que las opciones disponibles actualmente, que incluyen a Bernardo Silva, Güler y Tchouaméni, son capaces de formar una dupla sólida en la medular, a la espera de que se aclare la situación de Camavinga, que afronta críticas por su nivel.
Mourinho ha consolidado su propio estilo en las normas que rigen la vida diaria en el campo de entrenamiento, con un sistema estricto y un control absoluto que refleja su filosofía de gestión, en un ambiente en el que el entrenador se siente feliz por lo que considera un regreso a su verdadera casa.
El entrenador portugués muestra una total claridad con todos los jugadores, algo que todos valoran, incluso aquellos con los que no contará una vez cerrado el periodo de fichajes, en un enfoque basado en el diálogo directo sin ninguna ira ni tensión, con plena conciencia de que llegarán momentos más complicados con las presiones de la competición real.