La estrella marroquí Brahim Díaz demostró su plena disposición para reservarse un puesto de titular en la alineación del Real Madrid bajo la dirección del entrenador José Mourinho, tras su potente regreso a los entrenamientos del equipo en Valdebebas a comienzos de la semana pasada.
[Según el diario español "As"](https://as.com/futbol/brahim-pide-paso-f202608-n/), este regreso llegó después de una destacada participación de Díaz en la Copa del Mundo, donde brilló como uno de los mejores jugadores de la selección de Marruecos y dio cuatro asistencias de gol en cinco partidos, ocupando el segundo puesto en la lista de mejores asistentes del torneo.
El dueño de la camiseta número 21 comenzó sus entrenamientos nada más terminar el Mundial para asegurarse de llegar a la fase de preparación en la mejor forma física posible, algo que dejó claro con evidencia.
Díaz fue titular en la posición de extremo derecho durante el primer partido amistoso en el que estuvo disponible, y tras solo cuatro días, gracias a su excelente estado físico, Mourinho decidió apoyarse de nuevo en él como titular en el estadio de Riazor.
El jugador andaluz respondió a esta confianza marcando un magnífico gol con el que condujo al Real Madrid a la conquista del título de la Copa Teresa Herrera por décima vez.
En su quinta temporada con la camiseta del Real Madrid, Díaz afronta una feroz competencia por su puesto, ya que las nuevas incorporaciones —representadas por los fichajes de Diomande y Bernardo Silva—, junto a la evolución del nivel de jugadores como Arda Güler o Endrick, que dominan el juego en el extremo derecho, colocan al futbolista marroquí en una situación que le exige luchar con fuerza para demostrar su valía, en medio del desafío entre la flexibilidad táctica y la fuerte competencia.
La temporada pasada Díaz participó en 1666 minutos repartidos en 42 partidos, pero aspira a conseguir más minutos de juego, algo que busca demostrarle al entrenador Mourinho.
El técnico portugués considera que el jugador representa una pieza sumamente valiosa en las filas del equipo, ya que encaja a la perfección con sus ideas futbolísticas gracias a su flexibilidad táctica y su gran capacidad de sacrificio, a la que el entrenador otorga una enorme importancia.
El técnico portugués emplea a su jugador como extremo ofensivo en cualquiera de las bandas o por el interior, y también se apoya en él como creador de juego, posición que ocupó durante algunos períodos a lo largo de los meses en los que Bellingham estuvo ausente para recuperarse de la lesión de hombro.
Díaz se niega a rendirse ante estos desafíos, pues el jugador andaluz mantiene su determinación pese a las nuevas incorporaciones, apoyándose en redoblar el trabajo y en poner más empeño para competir por las oportunidades disponibles, que busca aprovechar de la mejor manera posible tal como hizo en el partido de A Coruña.