El vestuario del Real Madrid estaba perfectamente compenetrado antes del traspaso de Kylian Mbappé al Santiago Bernabéu, pero la situación cambió en las dos últimas temporadas, especialmente con la existencia de una lucha de poder no declarada con Vinicius Junior, aunque evidente para todos los que siguen la situación desde fuera.
Los aspectos de la competencia entre Vinicius Junior y Kylian Mbappé son múltiples, comenzando por la posición del extremo izquierdo que el francés cedió a su compañero brasileño para pasar a la posición de delantero, pero la gran crisis gira en torno a la identidad de (¿quién es el hombre número uno del Real Madrid?).
Antes de la incorporación de Mbappé, Vinicius era la primera apuesta del Real Madrid para el futuro, y la dirección del club construía el equipo en torno a él, pero Mbappé logró en dos temporadas quitarle la alfombra bajo los pies gracias a su prolífica capacidad goleadora, que apartó parcialmente al jugador brasileño del centro de la escena.
Vinicius intentó equilibrar la balanza con Mbappé cuando negoció con el Real Madrid la renovación de su contrato, ya que puso como condición recibir el mismo salario para aceptar continuar en el Bernabéu, así como una prima de renovación similar a la que obtuvo su compañero francés cuando llegó gratis desde el Saint-Germain.
Y el candente conflicto en el vestuario entre Vinicius y Mbappé no termina ahí, sino que se extiende a la competencia por lanzar los penaltis que aumentan el saldo de goles, algo que podría influir en los cálculos del Balón de Oro si el Real Madrid conquista el título de la Liga de Campeones de Europa en alguna temporada.
Y no se le escapa a nadie la dejadez del dúo en el desempeño de las labores defensivas, como la presión y el repliegue cuando el Real Madrid pierde el balón, algo en lo que coinciden Mbappé y Vinicius y que afecta negativamente al equilibrio del conjunto blanco, especialmente en los grandes partidos.