El portugués José Mourinho, director técnico del Real Madrid, salió a defender con firmeza al brasileño Vinicius Junior, asegurando que la estrella del equipo es víctima de lo que describió como «acoso» por parte de los jugadores y las aficiones de los rivales, tras la difícil victoria ante el Espanyol en la primera jornada de LaLiga, en un partido que registró repetidos roces con el extremo brasileño.
Mourinho, en declaraciones recogidas por el diario español «Mundo Deportivo», señaló que es consciente de que sus posturas anteriores hacia Vinicius podrían recordarse a la luz de su defensa actual del jugador, y afirmó: «Corro el riesgo de que retrocedáis unos meses y toméis mis palabras de los días en los que era rival de Vini. Ahora, Vini es mío», antes de subrayar que el jugador no es un «santo», aunque considera que lo que padece rebasó los límites de la competición deportiva.
El entrenador portugués consideró que Vinicius se enfrenta a un patrón repetido de provocaciones y roces durante los partidos, diciendo que se le trata de una manera diferente a la de otros jugadores, y señalando que los rivales cometen faltas contra él durante el encuentro sin recibir siempre el castigo apropiado.
Mourinho también planteó un incidente que se vivió en el enfrentamiento ante el Espanyol, después de que Vinicius recibiera una patada de Álex Calatrava en la espalda mientras estaba en el suelo, sin que el jugador del Espanyol recibiera una tarjeta amarilla, una jugada que el técnico del Real Madrid consideró que merecía sanción.
Pese a su defensa actual de Vinicius, las declaraciones de Mourinho volvieron a poner en primer plano una postura anterior suya de hace unos seis meses, cuando el Real Madrid se enfrentó al Benfica dirigido por él en la Liga de Campeones, y el argentino Gianluca Prestianni fue objeto entonces de acusaciones de haber proferido un insulto racista hacia Vinicius, en un incidente que generó una amplia polémica.
En aquel momento, Mourinho criticó el comportamiento de Vinicius y su forma de celebrar su gol, cuestionando por qué se dirigió a una de las esquinas del campo en lugar de celebrar con sus compañeros, antes de que se intensificaran las críticas mutuas en torno a la conducta del jugador y a lo que afronta dentro de los campos.
Por su parte, Manolo, defensa del Espanyol, rechazó la versión de Mourinho sobre que Vinicius fuera víctima de «acoso», asegurando que lo ocurrido, desde su punto de vista, no rebasa los límites del roce natural en el fútbol.