Arda Güler no necesitó los 90 minutos completos para imponerse en escena, ni le hizo falta marcar un gol o disputar un partido excepcional desde el inicio para demostrar que es un jugador diferente. Solo 23 minutos fueron suficientes para dejar su huella, cambiar el ritmo del encuentro, dar al Real Madrid lo que le faltaba y, después, poner a su entrenador José Mourinho ante una pregunta imposible de ignorar: ¿se ha convertido Güler realmente en un jugador que merece un puesto fijo permanente?
El turco saltó al terreno de juego en el minuto 72 ante el Rayo Vallecano, cuando el Real Madrid había comenzado el partido con fuerza, antes de que su influencia fuera decayendo poco a poco en la segunda parte, mientras su rival empezaba a ganar confianza y a acercarse cada vez más a la portería del conjunto blanco. Pero en cuanto apareció Güler, la fisonomía del encuentro cambió de forma llamativa.
Con su toque de zurda, con su calma en el trato del balón y con su capacidad para generar peligro en espacios reducidos, el Real Madrid recuperó la iniciativa. Güler no fue un simple suplente que entró para completar el partido, sino que en pocos minutos se transformó en un eje fundamental en las ofensivas de su equipo, como si solo necesitara una pequeña oportunidad para recordar a todos de lo que es capaz.
Y pese a haber participado apenas 23 minutos, Güler fue el jugador que más ocasiones generó en el partido, tras crear cinco oportunidades, dos de ellas claras, encabezando además la lista de la liga en este apartado. Su influencia no se limitó a la creación de ocasiones, ya que fue el jugador que más centros intentó, con cinco, y también ocupó el cuarto puesto en pases exitosos dentro del último tercio ofensivo, con 12 pases, además del cuarto puesto en regates exitosos, con dos, junto a un pase decisivo.
Son números que resultarían llamativos incluso logrados a lo largo de un partido completo, así que imagínese cuando provienen de un jugador que solo disputó 23 minutos. Por ello, la participación de Güler no fue un simple cambio táctico de Mourinho, sino una rápida lección técnica sobre cómo un solo jugador puede cambiar el ritmo de todo un encuentro.
El Real Madrid fue en la primera parte una fuerza demoledora, apoyándose en las transiciones rápidas y los contraataques, y logró imponerse con claridad al Rayo Vallecano. Pero el descanso reordenó las cartas del equipo rival, y al mismo tiempo el Real Madrid se mostró menos vivo, hasta el punto de que Camello empezó a adentrarse en el área del conjunto blanco y a convertirse en una verdadera fuente de peligro. Y ahí Mourinho decidió intervenir.
### Mourinho cambia los cálculos
El técnico portugués había optado en un momento anterior del partido por apostar por la fuerza física, cuando dio entrada a Tchouaméni en lugar de Bernabé en el minuto 69, pero el desarrollo del encuentro le obligó a buscar una solución distinta.
Salió Diomandé, que mostró algunos destellos destacados y ganas en su primer partido como titular, aunque no fue lo suficientemente determinante, y entró Güler. Entonces todo cambió.
La entrada del jugador turco no fue una mera aportación ofensiva, sino que dio al Real Madrid una mayor capacidad para retener el balón, moverse entre líneas, crear ocasiones y romper la presión que el Rayo Vallecano había empezado a ejercer sobre el conjunto blanco.
Desde un tiro libre en la banda, Güler envió un centro preciso hacia Dumfries, pero Odero intervino con destreza y lo despejó. Y la cosa no quedó ahí.
En el córner siguiente se repitió el escenario con Rüdiger, que obligó al portero a atajar otro remate, antes de que Güler volviera a aparecer con su capacidad para deshacerse de la presión en su propio campo, tras superar a su rival con dos regates consecutivos.
Después, el jugador turco estuvo a punto de marcar él mismo, cuando disparó con fuerza desde el borde del área. Luego cedió un balón bombeado a Mbappé, que a su vez remató, pero el portero estuvo atento.
Quedó claro que Güler no necesita mucho tiempo para dejar su huella. Basta con que reciba el balón para que empiece a aparecer el peligro.
Y en el minuto 90+1 llegó el momento más importante. Güler volvió a mostrar la calidad de la sociedad que puede formar con sus compañeros, cuando fabricó el cuarto gol con un pase decisivo, confirmando que todo lo que había ofrecido no fueron simples destellos pasajeros.
### La primera pregunta y la confesión de Mourinho
Mourinho no ocultó la influencia de Güler tras el partido. Cuando le preguntaron al técnico portugués si el Real Madrid se ve mejor cuando Güler está sobre el terreno de juego, se detuvo un instante antes de responder con un gesto claro: «Estoy de acuerdo».
Luego elogió al jugador turco, subrayando que es un futbolista excelente que posee un gran talento, y que cuando entró al partido marcó la diferencia y dio al equipo una mayor dosis de estabilidad. Pero Mourinho quiso al mismo tiempo dejar clara su postura sobre la competencia dentro del equipo.
Dijo que Güler juega mucho cuando está en el campo, pero señaló que estaba totalmente seguro de que la primera pregunta habría sido sobre cuándo iba a participar Diomandé, si este último no hubiera empezado el partido como titular.
Y aquí aparece la verdad que no se puede ocultar. La competencia dentro del Real Madrid se ha vuelto más fuerte, pero el rendimiento de Güler ha empezado a plantear una pregunta distinta: ¿cuándo se convierte el jugador que tiene este impacto en un candidato permanente a la titularidad?
La respuesta no necesita tanto una declaración del entrenador como fijarse en lo que hace el jugador dentro del campo.
### Güler habla el lenguaje de los números
Güler ya no es un simple talento joven que espera su oportunidad, sino que se ha convertido en un jugador que se impone con los números. El turco es el jugador que más ocasiones ha generado en LaLiga, tras crear 24 oportunidades, superando a Lamine Yamal, que ocupa el segundo puesto con 18.
Y la cosa no queda en la creación de ocasiones, ya que Güler encabeza también la lista de los jugadores que más ocasiones claras han generado, con seis, frente a las cinco de Lamine.
Su influencia se aprecia igualmente en el aspecto defensivo, pues ocupa el cuarto puesto entre los jugadores que más balones recuperan en el último tercio ofensivo, con cinco recuperaciones.
En cuanto a Vinicius, que tiene seis recuperaciones, comparte el liderato de esta lista con Baena y Romero. Estos números revelan un aspecto importante de la evolución de Güler.
Y es que no solo espera el balón para fabricar una jugada individual, ni se limita a moverse en el último tercio ofensivo, sino que se ha vuelto más influyente en la presión, la recuperación del balón, la creación de ocasiones y el control del ritmo del juego.
Lo más llamativo de la historia de Güler es que estos números se han logrado en apenas 227 minutos, a un promedio de 45,4 minutos por partido. Es decir, casi medio partido ha bastado al jugador turco para producir estas cifras.
Güler fue titular ante el Espanyol, la Real Sociedad y el Real Betis, pero no disputó más de 78 minutos en ningún partido, y esa participación fue ante la Real Sociedad. En cuanto al Málaga, entró como suplente en el minuto 87, antes de repetir el escenario ante el Rayo Vallecano, cuando participó en el minuto 72.
Y ahí radica la paradoja. Güler es un jugador clave en los cálculos del Real Madrid, pero no tiene garantizada la titularidad en cada partido. Es una ecuación que puede parecer extraña, sobre todo si observamos su impacto en los minutos que disputa.
Y su participación cobró mayor importancia en la Liga de Campeones ante el Inter de Milán, donde tuvo la oportunidad de ser titular por una sanción, pero eso todavía no se ha convertido en una regla fija. Aun así, su rendimiento actual hace que ignorar esta pregunta sea cada vez más difícil con el paso del tiempo.
### El Real Madrid conoce el valor de su joya
Dentro del Real Madrid, el talento de Güler no era algo desconocido. El club sabe desde hace mucho tiempo que el jugador turco posee unas cualidades excepcionales, y que su nivel evoluciona temporada tras temporada, paso a paso, y de forma más estable y madura.
Es cierto que su comienzo no fue fácil, debido a las lesiones y a la escasez de oportunidades de participar, pero eso no cambió la visión que se tenía de él dentro del club. Siempre estuvo claro que el Real Madrid ve en Güler a un jugador diferente, y que su talento solo necesita tiempo y continuidad para transformarse en un impacto real sobre el terreno de juego.
Y ahora esta joya ha empezado a brillar de forma más evidente. Cada nuevo partido le da mayor confianza, y cada minuto que disputa se convierte en una nueva oportunidad para demostrar que la cuestión ya no tiene que ver solo con el talento, sino con su capacidad para marcar realmente la diferencia.
Por ello no fue extraño que el Real Madrid se moviera pronto para proteger el futuro del jugador. Y según lo informado por el [**diario As**](https://as.com/futbol/primera/guler-la-primera-pregunta-f202609-n/), el club ha iniciado negociaciones para renovar el contrato de Güler, que actualmente se extiende hasta 2029, con la intención de ampliarlo hasta 2031.
Pero el aspecto más importante del nuevo contrato no tiene que ver solo con la duración de la ampliación, sino con la parte económica. Se espera que Güler reciba un aumento salarial acorde con su estatus actual dentro del equipo, y lo más importante es que también refleje las grandes expectativas sobre su futuro.
El jugador tiene solo 21 años, y su valor de mercado se estima actualmente en unos 90 millones de euros. Y todo esto ocurre pese a una realidad que resulta llamativa: Güler solo juega de media unos 45 minutos por partido.
Pero quizá ese sea el mensaje más claro de su historia actual. Güler no necesita 90 minutos para dejar huella, ni un partido completo para demostrar que es capaz de marcar la diferencia.
Los 23 minutos ante el Rayo Vallecano fueron suficientes para cambiar la imagen del Real Madrid, dar la vuelta al ritmo del encuentro, crear ocasiones, dar un pase decisivo y obligar a Mourinho a reconocer su influencia.
Por eso, la pregunta ya no es solo cuándo jugará Güler. La primera pregunta se ha vuelto más apremiante: ¿cuándo le resultará difícil al Real Madrid empezar el partido sin él?