La lesión de Raúl Asencio, defensa del Real Madrid, y su necesidad de pasar por el quirófano han reavivado la polémica en torno al cuerpo médico del club blanco, debido a casos anteriores que no se gestionaron de la mejor manera.
El Real Madrid anunció ayer miércoles que su defensa español Raúl Asencio se sometió a una operación quirúrgica tras sufrir una lesión en la tibia de la pierna derecha, y algunos informes de prensa señalaron que estará de baja entre dos y cuatro meses.
El diario "[Marca](https://www.marca.com/futbol/real-madrid/2026/10/01/caso-asencio-reaviva-tension-medica-estaria-perfecto.html)" indicó que la indignación tras la lesión de Asencio surge de una operación que se cree que llegó demasiado tarde y en el peor momento posible.
Y añadió: "El entorno de Asencio siempre puso en duda la insistencia en el tratamiento conservador para su recuperación, pero el cuerpo médico del Real Madrid optó por aplazar la operación hasta ahora".
Asencio sufrió el problema inicial en el hueso de la pierna en enero, y se sometió a la operación en octubre, es decir, nueve meses después. Durante este periodo, el jugador no se recuperó por completo, ya que padeció episodios de dolor recurrentes, pero nunca se rindió y continuó compitiendo y entrenando de forma muy limitada a causa del dolor.
La primera solución fue un tratamiento mínimamente invasivo destinado a eliminar las células anómalas del tejido cicatricial en el hueso de la pierna, donde se habían formado protuberancias óseas que no habían soldado bien. Este plan inicial no funcionó, lo que llevó a plantearse una intervención quirúrgica al final de la temporada.
La idea era aprovechar el verano para reducir el periodo de ausencia de las competiciones y tratar la lesión, ya que el cuerpo médico no consideró que la cirugía fuese adecuada en ese momento. El procedimiento propuesto para el verano era el reposo, la rehabilitación y dar tiempo a la zona para recuperarse.
El plan inicial era que la tibia respondiera al reposo tras meses de uso intensivo, pero el segundo plan tampoco funcionó, y en agosto Asencio sufrió otra recaída.
Tras este segundo contratiempo, los médicos dieron por fin luz verde para la operación, pero el entorno de Asencio considera que ya era demasiado tarde.
El jugador se someterá ahora a la operación con la temporada ya en marcha, lo que provocará su ausencia durante varios meses y afectará al resto del curso. Y esto es, sin duda, un duro golpe para el defensa, que estaba convencido de que, en su mejor momento, era capaz de ganarse la confianza del entrenador José Mourinho.
Más allá de cada lesión por separado, la situación apunta a un problema estructural que el Real Madrid aún no ha resuelto, ya que el club blanco es incapaz de disipar el fantasma de la tensión médica que desestabiliza constantemente el vestuario, debido a protocolos y decisiones que no satisfacen a algunos jugadores. La dirección física, desde los preparadores hasta el cuerpo médico, ha vivido cambios continuos en los últimos tiempos, lo que pone de relieve los problemas dentro del equipo.
Casos anteriores
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La temporada pasada, la crisis médica del Real Madrid alcanzó su punto álgido por la gran cantidad de lesiones, y el club no realizó ningún movimiento durante el mercado invernal para reforzar al equipo, pero sí introdujo cambios en los cuerpos médico y de preparación física.
El doctor Niko Mihic recuperó su anterior puesto en Madrid, al regresar como supervisor médico, mientras que Pintus, que había sido apartado de la primera línea de los entrenamientos de preparación física del equipo tras la llegada de Xabi Alonso, volvió a tomar las riendas después de la salida de Alonso y la llegada de Álvaro Arbeloa.
Aun así, nada cambió y las discrepancias se mantuvieron. Varios casos pusieron al cuerpo médico del Real Madrid en una situación complicada, y el más comentado fue la lesión de rodilla de Kylian Mbappé, ya que el delantero francés arrastraba un problema en la rodilla izquierda desde el 7 de diciembre, diagnosticado en un principio como un esguince del ligamento lateral.
Tres meses después, y tras varias visitas repetidas a la sala de tratamiento, la lesión no solo no mejoró, sino que se diagnosticó como una rotura parcial del ligamento cruzado posterior, y la decisión de Mbappé de viajar a París para recibir tratamiento puso de manifiesto la magnitud de la polémica y el malestar del jugador.
Otro de los casos que levantaron sospechas fue el de Jude Bellingham, que se lesionó el 1 de febrero durante un partido contra el Rayo Vallecano con un problema muscular. En un principio se esperaba que lo mantuviera alejado de los terrenos de juego durante unas cuatro semanas, pero finalmente estuvo de baja 49 días, lo que dejó la impresión de que el Real Madrid no logró recuperar al jugador inglés para su mejor nivel durante aquel periodo decisivo.
Algunos otros casos destacados no fueron especialmente dolorosos, pero erosionaron la confianza en el cuerpo médico, como la ausencia de Eduardo Camavinga durante nueve días por un dolor de muelas, algo que resultó extraño dada la duración de la baja del jugador.
Lo mismo ocurre con Álvaro Carreras, ya que el lateral se quejó en un principio de un dolor en el gemelo tras recibir un golpe, y durante varios días se consideró una simple contusión, lo que permitió al jugador seguir entrenando con un protocolo diferente al de las lesiones, al entrenar dentro de las instalaciones del club, según informaba el club a diario.
Sin embargo, las pruebas posteriores confirmaron la existencia de una rotura muscular en el gemelo, una lesión que lo apartó de los terrenos de juego durante dos semanas, además de la recaída de Éder Militão en abril de la lesión muscular que ya lo había dejado fuera media temporada, que acabó afectándolo negativamente e incluso ha repercutido también en la temporada actual, ya que sigue de baja tras someterse a una operación. Y ahora, el caso de Asencio reabre una herida que el Real Madrid parece incapaz de cicatrizar.